16/11/09

PECADO PUBLICO, HEREJÍA Y EXCOMUNION...


A estas alturas imagino que todos conocéis las declaraciones del portavoz de la Conferencia Episcopal Española diciendo que los políticos que voten a favor de la modificación de la ley del aborto caerán en pecado público, herejía y deberán ser excomulgados. Muchos se han llevado las manos a la cabeza y yo no sé por qué, ya que esta postura es la coherente con una organización retrógrada, machista (no admite mujeres entre sus dirigentes) y manifiestamente antidemocrática (las decisiones van de arriba abajo: el Papa manda en los Cardenales y Obispos, estos en los curas y estos, a su vez, en los feligreses= como ha sido, es y será mientras exista la Iglesia Católica.
A mí lo que verdaderamente me sorprende e inquieta es que haya socialistas que pertenezcan a semejante organización. Tú puedes tener tus creencias en Dios, en la vida eterna, qué sé yo, pero ¿por qué en la iglesia católica, apostólica y romana que “santificó” la Santa Cruzada de Franco, que sigue sin admitir la libertad de opciones sexuales ni los preservativos y se dedica, desde la opulencia obscena del Vaticano, a traficar con los miedos, esperanzas y creencias o supersticiones de los humildes y sobre todo de los más desfavorecidos? ¿Es que no hay otras opciones religiosas más aceptables?
Termino con una cita del filósofo John Locke (a este lo conocéis porque se estudia para Selectividad) que en su “Carta sobre la tolerancia”, escrita nada menos que en 1689 describe el papel que deben tener los gobernantes en relación a las distintas opciones religiosas y el respeto que deben tener las religiones hacia las leyes que rigen la vida de los ciudadanos. Y ya entonces defiende que hay que ser tolerantes con todas las religiones menos con la católica: “Los papistas no deben gozar de la benevolencia de la tolerancia, ya que, cuando tienen el poder, se creen obligados a negar la tolerancia a los demás. Y resulta absolutamente irracional que tenga plena libertad de practicar su religión aquel que no reconoce como uno de sus principios que nadie deba perseguir o molestar a otro porque no está de acuerdo con él en la religión. Dado que la tolerancia la establece el magistrado como un cimiento sobre el que debe construirse la paz y la tranquilidad de su pueblo, tolerar a quien goza del beneficio de esta indulgencia, aunque al mismo tiempo la condene como ilícita, es sólo mimar a los que se consideran obligados a trastornar al gobierno en el momento que tengan posibilidad de hacerlo”.Creo que las palabras de Locke, aunque hayan transcurrido más de tres siglos, desgraciadamente siguen teniendo actualidad. Yo animaría a los “cristianos socialistas” que se manifiesten delante del Obispado, que se concentren el el Vaticano con pancartas, en fin, que se vea que no tienen nada que ver con esos traficantes de esperanzas.